Sobre cinco cubanos que monitoreaban los planes  de organizaciones  terroristas radicadas en Estados Unidos, sobre todo en el sur de la Florida, cuyo fin era, y es, provocar terror y muerte entre los cubanos, ha caído toda la furia impotente del gobierno de USA.

Ya no cabe duda alguna  de que el FBI conocía  la labor desplegada por los Agentes Cubanos tiempo antes de detenerlos hace hoy 14 años; sabían que a Cuba no le interesaban  informaciones  relacionadas con la seguridad nacional de ese país. Lo que interesaba a esos Agentes era impedir la muerte de personas inocentes, no sólo nacionales cubanos, sino personas de cualquier punto del orbe. Sin duda impidieron mucho dolor.

Suman  3 478 las víctimas fatales y 2 099 los incapacitados de por vida como resultado de las agresiones a que hemos sido sometidos los cubanos en estos más de 50 años. Evitar muertes inocentes era la misión de estos hombres que han sido condenados a excesivas condenas y a medidas tales como privarlos del encuentro con familiares allegados.

Hace muchos  años, Fabio, el joven italiano que realizaba actividades de negocios en Cuba fue asesinado salvajemente en el hotel Copacabana de La Habana. Era un joven entusiasta, que al decir del autor intelectual del horrible hecho, estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado.

Hace muchos años, por encargo del Dr. Ramiro Ramírez, rector de la universidad en donde yo laboré hasta jubilarme, recibí al padre de Fabio. El venerable anciano, estudiante entonces  de la Universidad de La Habana,  era acompañado por María Elena Pena que interpretaba una hermosa canción en homenaje al joven italiano. Mis palabras de bienvenida concluyeron expresándole que yo no podría celebrar con alegría el cumpleaños del mayor de mis hijos porque él no podría celebrar el del menor de los suyos. Ambos nacieron en junio. Emocionado me dio un abrazo que no he olvidado. Sentí de cerca el dolor de aquel padre al que un mercenario dejó infeliz para siempre a cambio de unos dólares del pueblo norteamericano.

Son muchos los ejemplos del terrorismo a que hemos sido sometidos los cubanos. Se nos ha intentado llevar a una situación insostenible, para ellos alcanzar sus objetivos.

Esos Cinco Héroes que retiene la injusticia norteamericana es una afrenta al sistema legal de ese país. Las arbitrariedades que cometieron durante el juicio, las pruebas que ocultan, las mentiras que sostienen, los periodistas que pagaron, los cargos imputados arbitrariamente, el rechazo de millones de personas de todo el mundo a esa conducta no pueden ser desconocida por mucho tiempo más.

Es sólo el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica él que puede, ejerciendo su derecho como tal, poner fin a la injusticia. Supongo que sólo problemas electorales le impidan tomar una decisión al respecto en estos momentos. Deseo que sea así.

Es imprescindible hacer llegar al pueblo de la gran nación la verdad de los hechos: los terroristas verdaderos andan sueltos en Miami con Posada Carriles encabezándolos. Entre tanto René que ya cumplió su condena deberá permanecer 3 años más con libertad supervisada. No pudo ver crecer a sus hijas. ¿No podrá ver nacer a su nieto? 

El odio no puede ser tan grande. El humanismo tiene que llegar a la Casa Blanca. ¿Los que están en prisiones conocerán de la muerte de sus padres  en las mismas, como ya ha sucedido? Me niego a creer que el odio ciego hacia los gobernantes cubanos impida a Obama poner fin a tanta injusticia.

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Comentario

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Comentario de Martha Lidia Ferreira Fernández el septiembre 14, 2012 a las 9:25am

Excelente reflexión !

Gracias por el aporte, compañero.

Lo he compartido en Twitter y mi Muro de Facebook.

Un gran abrazo.